Ganar el salario mínimo en Latinoamérica no es sencillo: la renta sube, los servicios aumentan y el dinero parece desaparecer antes de terminar la quincena. Frente a este escenario, muchas personas sienten que hacer un presupuesto es inútil, porque “no alcanza para nada”.
Sin embargo, la evidencia demuestra lo contrario: incluso con ingresos muy ajustados, una buena estructura financiera puede darte más control, reducir el estrés y abrir espacio para el ahorro, aunque sea pequeño.
Por eso quiero mostrarte paso a paso, cómo crear un presupuesto realista cuando ganas salario mínimo, usando métodos simples, ejemplos adaptados a la región y estrategias que funcionan en países con alta inflación o costos variables.
Verás dónde se va realmente tu dinero, cómo priorizar gastos esenciales, cómo evitar fugas silenciosas y qué técnicas permiten ahorrar sin sacrificar necesidades básicas.
Bien, empecemos.
1. Entiende tu dinero antes de presupuestarlo
Antes de crear un presupuesto, necesitas una radiografía honesta de tu situación financiera. Este paso es incómodo para muchas personas que ganan salario mínimo, porque pone en evidencia una verdad dura: el ingreso es tan limitado que cada quetzal, peso o sol cuenta.
Pero justamente por eso este diagnóstico es tu herramienta más poderosa. Es el momento donde recuperas control.
1.1. Calcula tu ingreso real (no solo lo que dice tu salario)
En casi todos los países de Latinoamérica, el salario mínimo no es el dinero que llega completo a tu bolsillo. Cada mes se aplican descuentos obligatorios:
- Seguro social: como el / AFP / ISSS / IGSS
- ISR o impuesto sobre la renta (en algunos países)
- Cuotas laborales: En algunos casos: bonificaciones, subsidios o aguinaldo prorrateado
En México, el salario mínimo 2024 de $7,508 MXN puede reducirse por aportaciones a seguridad social.
Tu presupuesto debe trabajar con tu “salario neto”, no con el salario oficial.
Toma papel y lápiz y empieza a enlistar lo siguiente:
- Salario base
- Deducciones
- Total neto recibido
- Si recibes ingresos variables como comisiones, propinas, horas extras, registra un promedio de 3 meses.
Este sería tu punto de partida.
1.2. Identifica tus gastos esenciales (sin juzgarte)
Cuando ganas el salario mínimo, no existe el "mal gasto"; se trata más bien de sobrevivir.
Por eso esta etapa debes de hacerla sin culpa.
Crea una lista de tus gastos esenciales.
Gastos fijos:
- Renta o habitación
- Alimentación (supermercado + compras pequeñas)
- Transporte (gasolina, pasajes, taxi ocasional)
- Servicios básicos (agua, luz, gas)
- Internet / teléfono
- Educación de hijos (si aplica)
- Medicinas regulares
Gastos variables inevitables:
- Reparaciones, visitas médicas, transporte extraordinario
- Pequeñas compras del día a día (lo que se conoce como gastos hormiga)
Aquí es donde mucha gente se sorprende: en zonas urbanas de LATAM, el costo de vivir puede consumir entre el 85% y el 110% del salario mínimo, dependiendo del país.
No estás fallando tú.
El sistema está diseñado para que sea difícil.
1.3. Registra los "gastos invisibles" que destruyen tu presupuesto sin que te des cuenta
Los estudios de consumo en países como México, Perú y Colombia muestran que una persona trabajadora puede gastar entre el 8% y el 15% de su salario en compras pequeñas, como: snacks, recargas telefónicas, café, etc.
Son montos que “no duelen”, pero acumulan fugas de dinero importantes.
En personas que ganan salario mínimo, esta categoría es muchas veces el motivo por el cual el dinero se acaba antes de la quincena.
Tu nuevo presupuesto debe considerar estos gastos como una categoría real, no como errores. El objetivo no es eliminarlos por completo, sino darles un límite.
2. Cómo crear un presupuesto efectivo con salario mínimo en Latinoamérica
Una vez que conoces tu ingreso real y tus gastos esenciales, llega el paso más importante: estructurar un presupuesto que funcione en un contexto donde el salario mínimo muchas veces no cubre la canasta básica.
Esto significa que no puedes aplicar métodos financieros diseñados para países con economías estables o con salarios altos. Necesitas uno hecho a la medida de la región.
A continuación, te presento un modelo adaptado a la realidad latinoamericana: flexible, honesto y diseñado para sobrevivir en un país donde cada mes es un desafío.
2.1. La regla 60/30/10
La famosa regla 50/30/20 funciona bien para clases medias… pero para quien gana salario mínimo no es realista.
Por eso, organizaciones de educación financiera en México, Colombia y Perú proponen una variante más adecuada: la regla 60/30/10.
- 60% → Necesidades básicas: Renta, alimentación, transporte, servicios, medicinas. Quien gana salario mínimo suele destinar incluso un 70% a esta categoría, pero el objetivo es bajar a 60% progresivamente eliminando fugas.
- 30% → Gastos variables inevitables: Internet, recargas, imprevistos, ropa económica, gastos hormiga. Aquí se puede recortar sin afectar la supervivencia.
- 10% → Ahorro o pago de deudas: Sí, incluso si el ingreso es bajo, se puede separar un 5% o 10%. Lo importante no es la cantidad, sino el hábito. Un ahorro de Q3 diarios son Q90 mensuales, Q1,080 al año.
Un ahorro pequeño hecho de manera constante te da una estabilidad emocional.
2.2. El sistema de "tres sobres"
Este método es extremadamente efectivo en personas que ganan salario mínimo, porque elimina la tentación y el gasto impulsivo.
Para esto necesitas tener tres sobres de papel, en el cual hagas lo siguiente:
- Sobre 1 — Necesidades (60%): Aquí va tu dinero para sobrevivir. Lo sagrado.
- Sobre 2 — Variables (30%): Todo gasto no esencial debe salir de aquí. Cuando se acaba este sobre, se acabó el gasto.
- Sobre 3 — Ahorro/deuda (10%)
Haz la separación el mismo día de pago para que no “duela”.
2.3. Haz un presupuesto semanal, no mensual
En países como Guatemala, Honduras o México, muchos trabajadores agotan su dinero antes de la tercera semana.
No porque administren mal, sino porque sus ingresos no están diseñados para resistir 30 días. La solución: presupuestar por semanas.
Ejemplo para salario mínimo mensual
Digamos que vives en Guatemala y ganas Q3,700 mensuales. → divídelo en 4 semanas:
- Semana 1: Q925
- Semana 2: Q925
- Semana 3: Q925
- Semana 4: Q925
Cada semana deberías tener una guía clara:
- Transporte: máximo Q35 por día
- Comida: máximo Q20–Q25 diarios si cocinas
- Extras: Q30–Q50 por semana
Este sistema evita la sensación de “hice todo bien y aún así se acabó”.
2.4. Control emocional del dinero
Esta parte nadie la enseña. Vivir con un salario mínimo no es solo una ecuación financiera. Es una lucha constante contra la ansiedad, el miedo al futuro, vergüenza por no lograr más, estrés cuando surge un gasto imprevisto.
Es importante entender que elaborar un presupuesto no te limita; te libera.
Cuando sabes exactamente cuánto puedes gastar sin poner en riesgo tus necesidades, tu mente descansa.
2.5. ¿Y si aún así no alcanza?: El presupuesto de supervivencia
En casos extremos donde el ingreso no cubre ni lo básico, se debe hacer un plan llamado Presupuesto de supervivencia
Se prioriza así:
- Comida
- Transporte al trabajo
- Medicinas
- Servicios esenciales (agua, luz)
- Renta
Todo lo demás se recorta temporalmente.
Este plan solo se usa mientras sales de la crisis, pero evita caer en deudas que hunden a miles de trabajadores.
La meta no es ser perfecto, sino avanzar un porcentaje cada mes.
El presupuesto no se domina en una semana, es más bien como un músculo que se debe entrenar constantemente.
3. Cómo reducir gastos sin sacrificar calidad de vida
Cuando el salario mínimo apenas cubre lo básico, optimizar cada gasto es una habilidad de supervivencia. Pero no se trata de recortarlo todo, sino de identificar dónde el dinero se escapa sin aportar valor.
Aquí te presento técnicas usadas por trabajadores de bajos ingresos en Guatemala, México, Colombia y Perú, basadas en análisis de consumo y educación financiera latinoamericana.
3.1. Identifica tus gastos “elásticos” (los que SÍ puedes ajustar)
No todos los gastos pueden reducirse. La renta, los servicios y el transporte suelen ser inelásticos. Pero hay otros que sí se pueden modificar:
- Alimentación
- Telefonía
- Internet
- Compras pequeñas
- Limpieza e higiene
- Entretenimiento
- Transporte secundario (Uber, mototaxi, taxi ocasional)
Estos gastos representan entre 20% y 35% del salario mínimo, según estudios de consumo urbano.
Reducirlos ligeramente puede liberar espacio financiero sin comprometer lo esencial.
3.2. Optimiza alimentación sin bajar la calidad
En Latinoamérica, la comida es uno de los gastos más sensibles. Pero también uno de los más optimizables.
Técnicas efectivas:
- Compra por kilo o granel, no por unidad.
- Prefiere mercados locales en lugar de supermercados.
- Cocina porciones grandes para varios días.
- Planifica tus comidas antes de comprar.
En estudios de la CEPAL, las personas que planifican su menú reducen su gasto entre un 15% y 25% mensual.
Evita el gasto silencioso como las gaseosas, refrescos diarios, comida preparada (aunque parezca económica, es hasta 3 veces más cara por porción), snacks diarios.
Estas compras son hábitos. Y cambiarlos genera un impacto inmediato.
3.3. Reduce tus gastos en teléfono e internet sin desconectarte del mundo
En países como Guatemala y México, muchas personas pagan más servicios de los que necesitan.
- Cambia a un plan prepago económico (ahorras hasta un 40%).
- Pregunta por planes sociales o comunitarios (muchos países los ofrecen).
- Reduce megas y usa más wifi gratuito.
- Evita suscripciones que no usas (streaming, apps premium).
Un pequeño ajuste de Q30 o Q40 por mes, acumulado, equivale a un ahorro anual significativo para quien gana salario mínimo.
3.4. Congela un gasto por 30 días
Esta técnica se usa en Europa y en Estados Unidos, pero funciona muy bien con salarios bajos:
- Elige un gasto que quieras reducir (refrescos, taxis, comida callejera).
- “Congélalo” por 30 días: no lo elimines por completo, solo deja de gastar en eso por 30 días.
- Al terminar, evalúa si realmente lo necesitas.
El 70% de las personas descubre que no era esencial.
4. Aumenta tus ingresos sin dejar tu trabajo
Cuando el salario mínimo no alcanza —y las estadísticas muestran que en varios países de LATAM ni siquiera cubre la canasta básica— no basta con reducir gastos.
A veces, la única manera de recuperar estabilidad es generando una segunda fuente de ingreso, aunque sea pequeña.
No se trata de “emprender porque sí”, sino de aplicar estrategias que funcionen incluso con:
- poco tiempo,
- poco capital,
- poco acceso a tecnología,
- limitaciones de transporte,
- responsabilidades familiares.
Estas son algunas oportunidades que podrías aprovechar, basadas en tendencias latinoamericanas, estudios de mercado y prácticas de trabajadores que ya viven con salario mínimo.
4.1. Microservicios de bajo tiempo y cero inversión
Estas actividades permiten ganar dinero sin renunciar a tu empleo.
Ejemplos:
- Limpieza por horas (muy solicitado en Guatemala, México y Colombia)
- Cuidado de niños o adultos mayores por hora
- Lavar o planchar ropa por encargo (altamente rentable por volumen)
- Servicio de mandados dentro de la colonia o barrio
- Reparación simple de ropa (costura básica)
Estas tareas requieren habilidades que ya tienes, no cursos.
Como dato real, en Guatemala, una persona que lava ropa por encargo puede generar entre Q120 y Q200 extra por semana.
4.2 Microcomercio local: compraventa pequeña y estratégica
No necesitas abrir un negocio. Necesitas hacer rotación rápida de productos.
Algunas opciones son:
- Compra paquetes grandes de azúcar, arroz, detergente o papel higiénico y véndelos por unidad.
- Reventa de dulces, refacciones, café o pan en el trabajo.
- Compra mayoreo y vende en tu colonia (muy usual en México y Honduras).
- Venta de segunda mano: ropa, zapatos, accesorios.
4.3. Aprovecha plataformas digitales sin ser “influencer”
No necesitas miles de seguidores para generar ingresos digitales. Solo necesitas ofrecer un servicio simple.
Por ejemplo:
- Facebook Marketplace → venta de artículos usados o de bajo costo.
- WhatsApp Business → catálogo de productos, recargas móviles, servicios por encargo.
- TikTok → demostraciones rápidas de productos (sí, incluso sin mostrar tu rostro)
La tendencia de “nanoemprendimientos” creció un 18% en Guatemala y México entre 2022 y 2024, según Meta.
4.4. Monetiza una habilidad por la que te buscan
No subestimes lo que sabes hacer. ¿Qué te suelen pedir que hagas?
Por ejemplo, si la gente te busca por que sabes:
- reparar celulares,
- cortar cabello,
- pintar paredes,
- poner cortinas,
- hacer limpieza profunda,
- cuidar mascotas,
- cocinar un platillo específico,
- instalación de apps o uso básico de computadoras
La información más poderosa es sencilla: Si varias personas te lo piden, eso es una habilidad monetizable.
Y puede convertirse en un ingreso extra por semana.
4.5 Microtrabajos online
No son negocios pirámide donde tienes que reclutar más personas para ganar dinero, no son encuestas falsas. Son trabajos pequeños a cambio de pagos pequeños, pero constantes.
Algunas plataformas que funcionan bien en Latinoamérica son:
- Workana (freelance latinoamericano)
- Fiverr (tareas simples: transcribir, editar texto, hacer reseñas, diseño básico)
- Remotasks (etiquetado de imágenes y datos — muy usado en Filipinas y LATAM)
Muchos trabajadores generan entre $20 y $60 USD mensuales, que en países como Guatemala, Honduras o Nicaragua representan un alivio financiero.
Pero recuerda esto: No todo ingreso extra es bueno.
Si vas a tener un ingreso extra, debería de cumplir al menos con estos dos requisitos:
- Bajo esfuerzo por ingreso generado
- Posibilidad de crecer sin aumentar horas extremas
Por ejemplo, si tienes que trabajar 4 horas extra por ganar $2 dólares extra, te desgasta.
En cambio, si vendes algo que te deja $0.50 de ganancia, pero lo vendes 60 veces al mes, estarías generando Q300 dólares sin agotarte.
La idea no es vivir para trabajar, sino liberar presión financiera.
Subir tus ingresos es un acto de dignidad, no de ambición.
Quien gana un salario mínimo carga con frases como:
"no te quejes, todos estamos igual", "soy pobre pero honrado", "hay que conformarse con lo que hay".
Pero en realidad querer generar más ingresos es garantizar que tú y tu familia tengan qué comer, es recuperar tu tranquilidad, es mejorar tu calidad de vida.
5. Cómo mantener tu presupuesto cuando surge una emergencia
La parte más difícil de manejar un salario mínimo no es el día a día… es cuando ocurre lo inesperado.
- Un gasto médico.
- Una reparación del hogar.
- Una factura atrasada.
- Un mes con menos horas de trabajo.
Estas emergencias —que para una persona de clase media significan “ajustarse”— para alguien con salario mínimo pueden representar una crisis completa.
Por eso, esta sección no solo te enseña cómo reaccionar ante una emergencia, sino cómo construir un plan que evita que una sola situación rompa tu estabilidad.
5.1. Entiende qué es una emergencia real y qué no lo es
Muchas personas viven en modo supervivencia, lo que vuelve todas las decisiones urgentes. Pero financieramente, una verdadera emergencia es:
- Algo impredecible,
- Inaplazable,
- Necesario,
- Y que afecta tu salud, tu empleo o tu seguridad.
Ejemplos reales:
- consulta médica urgente,
- medicamento que no puede esperar,
- reparación del único medio de transporte,
- pago de un servicio básico para evitar cortes,
- emergencia familiar inmediata
Lo que NO es una emergencia:
- un antojo,
- una oferta “que no se repetirá”,
- salir a comer con amigos,
- renovar ropa sin necesidad
Entender esta diferencia es clave para proteger tu presupuesto.
5.2. Crea un mini fondo de emergencia (aunque sea muy pequeño)
No necesitas $1,000 dólares para empezar un fondo. Ni $500. Ni $100. Necesitas consistencia, no cantidad.
Puedes hacer algo como esto:
- Ahorra $1, $3, $5 diarios
- Designa un frasco, sobre o cuenta solo para emergencias
- No lo toques bajo ninguna circunstancia que no cumpla la regla anterior
Cuando las personas tienen aunque sea $20 o $30 dólares guardados, su estrés disminuye hasta un 30% (estudios de Behavioral Economics en LATAM).
Ese fondo pequeño es un colchón emocional, no solo financiero.
5.3. Cuando surge una emergencia, aplica la “Regla de Prioridad 1–2–3”
Es un método usado en educación financiera comunitaria:
- Preserva tu salud y tu ingreso: Si la emergencia afecta tu capacidad de trabajar, resuélvela primero. Ejemplo: reparar tu moto si dependes de ella para llegar al empleo.
- Protege tus servicios básicos: Agua, luz, gas y comida → siempre primero.
- Reorganiza todo lo demás: No pagues suscripciones, entretenimiento, gustitos o ropa hasta solucionar la emergencia.
Este orden evita que un solo problema deteriore todos los demás aspectos de tu vida.
6. Apps gratuitas para elaborar tu presupuesto
Estas aplicaciones son gratuitas (o tienen versión gratuita), están disponibles en Play Store y/o App Store, y funcionan muy bien para quienes viven con salario mínimo y necesitan controlar cada gasto.
| App | Por qué es útil para salarios bajos / presupuesto ajustado |
|---|---|
| Monefy (Android / iOS) |
Registro manual simple de ingresos y gastos, categorización clara, interfaz intuitiva —
ideal si no quieres vincular cuentas bancarias. |
| Money Manager Expense & Budget (Android) |
Permite llevar control diario, semanal o mensual, crear reportes de gastos e ingresos,
ideal para quienes necesitan detalle y disciplina. |
| Spendee (Android / iOS) |
Muy visual y fácil de usar; permite crear presupuestos por categorías y ver gráficos de gasto,
ideal para quienes empiezan desde cero. |
| Mobills (Android / iOS) |
Permite planificar el presupuesto mensual, controlar flujo de caja, gastos recurrentes y alertas —
útil si tienes ingresos variables o debes controlar cada quetzal/peso. |
| EveryDollar (Android / iOS) |
Enfoque de presupuesto consciente: asigna a cada dólar/moneda un propósito (necesidades, ahorro, gastos),
ideal para quienes quieren presupuestar al detalle. |
| Budget – gestor de gastos e ingresos (Android / iOS) |
Interfaz muy simple, registro manual rápido, permite ver balances y hacer seguimiento de ingresos/egresos domésticos —
útil para hogares con ingresos bajos. |
Cómo sacarles el máximo provecho
- Prefiere apps que no exijan vincular cuentas bancarias: el registro manual te hace más consciente de cada gasto.
- Úsalas todos los días: anotar desde el café hasta el pasaje ayuda a detectar los “gastos hormiga”.
- Haz revisiones semanales: muchas apps permiten ver totales por semana, ideal para presupuestos muy ajustados.
- Usa categorías como: renta, alimentación, transporte, ahorro, gastos varios; así ves claramente en qué se va la mayor parte del dinero.
- Activa alertas (si la app las tiene) para evitar gastar más de lo que tienes presupuestado.
Lo que debes recordar al vivir con un salario mínimo
Vivir con el salario mínimo en Latinoamérica no es una simple cuestión de números: es una batalla diaria contra precios que suben, oportunidades limitadas y un sistema que muchas veces no alcanza para cubrir lo básico. Por eso, hacer un presupuesto no es un lujo financiero: es un acto de resistencia, cuidado personal y dignidad.
A lo largo de este artículo viste que sí es posible recuperar control, incluso cuando el ingreso es pequeño. El diagnóstico inicial te permite ver con claridad dónde estás parado; el presupuesto adaptado para salarios bajos te da una estructura práctica; la reducción inteligente de gastos protege tu estabilidad; y la búsqueda de ingresos adicionales te abre un camino real hacia un futuro menos incierto.
Pero lo más importante no es aplicar cada técnica de forma perfecta.
Lo importante es dar pasos pequeños, constantes y conscientes.
Un ahorro mínimo. Un gasto evitado. Un ingreso extra. Un día más siguiendo tu plan.
Eso —acumulado mes a mes— transforma vidas.
Por eso ahora lo que te toca es elaborar tu presupuesto desde cero con esta guía, la cual está pensada para jóvenes que viven en Latinoamerica.


